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Dios hace un pacto con Abraham

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Cuando Abraham fue llamado por Dios, dejó su tierra natal con fe obediente y fue a la tierra que Él le mostraría, aunque no sabía adónde iba (He 11:8-10). Dios consideró justa la fe de Abraham y lo bendijo. Hizo un pacto con Abraham, quien obedeció absolutamente su palabra y cumplió el pacto. Entendamos la fe de Abraham, que recibió el título de “antepasado de la fe”, y el pacto que Dios estableció con él.

Rumbo a Canaán

Abraham vino de Ur, una ciudad-estado de la antigua Mesopotamia, alrededor del año 2000 a. C. Como descendiente de Sem, el hijo mayor de Noé, es el primero en ser llamado hebreo en la Biblia, y también es el antepasado de Israel (Gn 11:10-26, 14:13, 15:13-14). La tierra natal de Abraham, Ur de los caldeos, es conocida como una ciudad que existió cerca del río Éufrates, en el sudeste del actual Irak.

  1. Los judíos pertenecen a los descendientes de Sem.
  2. Más tarde se convertiría en Babilonia.

Abraham sirvió solo a Dios, a diferencia de Taré, que adoraba a otros dioses (Jos 24:2, Gn 12:4, 7-8). Dios le dijo a Abraham: “Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que yo te mostraré”. Abraham dejó su hogar con su padre Taré, su esposa Sara y su sobrino Lot (Hch 7:2-3). Por aquel tiempo, dejar su sociedad tribal e ir a una tierra desconocida era un evento importante en la vida, por el cual debía estar dispuesto a morir. Sin embargo, Abraham no dudó en responder al llamado de Dios. La familia de Abraham partió de Ur y se estableció en Harán (Gn 11:31). Los eruditos bíblicos asumen que Abraham se movió hacia el noroeste a lo largo del río Éufrates y llegó a una ciudad ubicada en la provincia de Sanliurfa en el sudeste de Turquía. Harán se encuentra en la frontera entre Turquía y Siria, a unos 970 km de Ur en distancia lineal.

Después de la muerte de Taré, la familia de Abraham se fue de Harán a Canaán cuando Abraham tenía setenta y cinco años. Entraron en Canaán y construyeron un altar para Dios en Bet-el. Abraham descendió a Egipto por un tiempo durante una severa sequía en Canaán, pero pronto regresó a Bet-el.

Melquisedec bendice a Abraham

Abraham y su sobrino Lot se enriquecieron, y su ganado era tan grande que era difícil para la numerosa familia vivir junta, porque incluso los cananeos y los ferezeos habitaban en la tierra. Decidieron vivir separados. Abraham dejó que Lot escogiera primero la tierra que quería, y este escogió la llanura del Jordán, que era fértil y de riego. Abraham se estableció en Canaán, y Lot habitó entre las ciudades de la llanura y se estableció en Sodoma.

Por ese entonces, cinco reyes alrededor del mar Muerto, incluidos los reyes de Sodoma y Gomorra, habían estado sujetos a Quedorlaomer, rey de Elam, pero se rebelaron. Quedorlaomer y los reyes de Sinar, Elasar y Goim aliados con él salieron contra ellos. Quedorlaomer y el ejército de Elam ganaron la batalla y saquearon las posesiones de la gente de Sodoma y Gomorra. Lot, que vivía en Sodoma, también fue llevado con sus posesiones. Al oír esto, Abram, que vivía en Mamre, lo persiguió hasta Dan junto con sus 318 hombres entrenados y Mamre, Escol y Aner, que eran sus aliados. Finalmente, salvó a Lot y recuperó todos los bienes y las personas perdidos.

Cuando Abraham volvía de derrotar a los enemigos, Melquisedec, rey de Salem, y el rey de Sodoma salieron a recibirlo. Melquisedec, el sacerdote de Dios, sacó pan y vino y bendijo a Abraham. Después de ser bendecido por Melquisedec, Abraham le dio el diezmo de su botín (Gn 14:20). Después de que Abraham fue bendecido por Melquisedec y regresó, un día Dios se le apareció en una visión (Gn 15:1). Como Abraham no había tenido hijos hasta entonces, dijo que su siervo Eliezer de Damasco heredaría sus bienes. Dios dijo: “No te heredará Eliezer, sino un hijo tuyo será el que te heredará”. Añadió que la descendencia de Abraham sería tan numerosa como las estrellas del cielo. Abraham creyó en estas palabras, y Dios consideró su fe como justa.

Dios hace un pacto con Abraham

Pasaron diez años desde que Abraham vivió en Canaán después de salir de Harán. Hasta entonces, Abraham y su esposa Sara no habían tenido hijos. Siguiendo la voluntad de Sara, Abraham tuvo un hijo a través de Agar y lo llamó Ismael, cuando tenía 86 años.

Cuando Abraham tenía 99 años, Dios se le apareció y dijo: “He aquí mi pacto es contigo, y te multiplicaré en gran manera”. Dios cambió su nombre de Abram (que significa “padre enaltecido”) a Abraham (que significa “padre de una multitud”). Dios dijo que reyes vendrían de Abraham, y que Él sería el Dios de Abraham y su descendencia. También prometió darles la tierra de Canaán. Dios dijo: “Guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones”, cuando les ordenó que se sometieran a la circuncisión como señal del pacto (Gn 17:8-11). En cuanto a Sarai, la esposa de Abraham, Dios le dijo que la llamara Sara, que significa “princesa” y “dama noble”, y dijo: “Bendeciré a Sara, y también te daré de ella hijo; y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella”.

Al oír la palabra de bendición de Dios, Abraham se postró sobre su rostro y se rio, y dijo en su corazón: “¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir?”. Dijo que tomaría a Ismael como su heredero, con la esperanza de que solo Ismael viviera bajo la bendición de Dios. Dios dijo repetidamente que Sara daría a luz a un hijo aproximadamente un año después, y le dijo que llamaría al hijo Isaac, que significa risa. Dios dijo que establecería un pacto eterno con Isaac, el hijo de Sara (Gn 17:19-21).

La promesa de Dios de que la descendencia de Abraham sería tan numerosa como las estrellas del cielo se cumplió. Dios le dio a Abraham un hijo, Isaac, a través de Sara, cuando tenía cien años. Isaac engendró a Jacob, que se llama Israel, y los doce hijos de Jacob se convirtieron en los antepasados de las doce tribus de Israel, el pueblo escogido de Dios.

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